mie 9a. Ord. año impar
desp Pentecostés (Id=380)
El Dios de la gloria escuchó las súplicas de Sara y de Tobit.
Lectura del libro de Tobías
3, 1-11. 16-17
En aquellos días, Tobit, profundamente
afligido, oró entre sollozos, diciendo:
"Señor, tú eres justo y tus obras también son justas. Siempre procedes con
misericordia y lealtad. Tú eres el juez del mundo. Acuérdate de mí, Señor, y
ten piedad de mí. No me castigues por mis pecados, no tomes en cuenta mis faltas
ni las de mis padres.
Porque desobedecimos tus mandatos nos entregaste al saqueo, al destierro y a la
muerte; nos hiciste objeto de las murmuraciones, las burlas y el desprecio de
las naciones entre las cuales nos dispersaste. Señor, tu castigo es verdaderamente
justo, porque ni mis padres ni yo hemos cumplido tus mandamientos ni hemos sido
leales contigo. Haz de mí lo que quieras, Señor: quítame la vida, hazme
desaparecer y volver al polvo, pues más me vale morir que vivir, porque me han
llenado de insultos y estoy hundido en
Aquel mismo día, Sara, la hija de Ragüel, que vivía en la ciudad de Ecbatan, en
la provincia de Media, tuvo que soportar los insultos de una esclava de su
padre, porque Sara se había casado siete veces y Asmodeo, el malvado demonio,
había matado a todos sus maridos, apenas se acercaban a ella. Así pues, la
esclava le dijo:
"¡Tú eres la que estrangulas a tus maridos! Te has casado con siete y no
has disfrutado a ninguno. ¿Por qué te desquitas con nosotras por la muerte de
tus esposos? Vete a donde están ellos y que nunca veamos ni un hijo ni una hija
tuyos".
Sara se entristeció tanto, que comenzó a llorar y subió al segundo piso de su
casa, con intención de ahorcarse. Pero reflexionó: "No lo haré, no vaya a
ser que la gente insulte a mi padre, diciéndole que su hija única, tan querida,
se ahorcó de dolor y sea yo así la causa de que mi padre se muera de tristeza.
Más vale que no me ahorque, sino que le pida al Señor que me envíe la muerte,
para que no tenga que escuchar ya tantos insultos durante mi vida".
Entonces levantó sus manos hacia el cielo e invocó al Señor Dios.
En aquel instante, el Dios de la gloria escuchó las súplicas de Sara y de
Tobit, y envió al ángel Rafael a curarlos: a Tobit, quitándole las manchas
blancas de los ojos, a fin de que pudiera ver la luz de Dios, ya Sara, hija de
Ragüel, librándola del malvado demonio Asmodeo, para darla como esposa a
Tobías, hijo de Tobit, pues Tobías tenía más derecho a casarse con ella que
todos los que la habían pretendido.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Del Salmo 24
A ti, Señor, levanto mi alma.
Ad te, Dómine, levávi ánimam meam.
A ti, Señor, levanto mi alma; mi Dios,
en ti confío, no quede defraudada mi confianza ni se burlen de mí mis enemigos.
A ti, Señor, levanto mi alma.
Ad te, Dómine, levávi ánimam meam.
Nadie que haya confiado en ti ha quedado
jamás decepcionado. Quienes a Dios traicionan por los ídolos, ésos sí quedarán
decepcionados.
A ti, Señor, levanto mi alma.
Ad te, Dómine, levávi ánimam meam.
Descúbrenos, Señor, tus caminos, guíanos
con la verdad de tu doctrina. Tú eres nuestro Dios y salvador y tenemos en ti
nuestra esperanza.
A ti, Señor, levanto mi alma.
Ad te, Dómine, levávi ánimam meam.
Acuérdate, Señor, que son eternos tu
amor y tu ternura. Según ese amor y esa ternura, acuérdate de nosotros.
A ti, Señor, levanto mi alma.
Ad te, Dómine, levávi ánimam meam.
Porque el Señor es recto y bondadoso
indica a los pecadores el sendero, guía por la senda recta a los humildes y
descubre a los pobres sus caminos.
A ti, Señor, levanto mi alma.
Ad te, Dómine, levávi ánimam meam.
Aclamación
antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Yo soy la resurrección y la vida, dice el Señor; el que cree en mí no morirá
para siempre.
Ego sum resurréctio et vita, dicit dóminus; qui
credit in me non moriétur in aetérnum.
Aleluya.
Dios no es Dios de muertos, sino de vivos
† Lectura del santo Evangelio según san
Marcos
12, 18-27
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, fueron a ver a Jesús algunos de
los saduceos, los cuales afirman que los muertos no resucitan, y le dijeron:
"Maestro, Moisés nos dejó escrito: "Si un hombre muere dejando a su
viuda sin hijos, que la tome por mujer el hermano del que murió para darle
descendencia a su hermano". Había una vez siete hermanos, el primero de
los cuales se casó y murió sin dejar hijos. El segundo se casó con la viuda y
murió también, sin dejar hijos; lo mismo el tercero. Los siete se casaron con
ella y ninguno de ellos dejó descendencia. Por último, después de todos murió
también
Jesús les contestó:
"Están en un error, porque no entienden las Escrituras ni el poder de
Dios. Pues cuando resuciten de entre los muertos, ni los hombres tendrán mujer
ni las mujeres marido, sino que serán como ángeles del cielo. Y en cuanto al
hecho de que los muertos resucitan, ¿acaso no han leído en el libro de Moisés
aquel pasaje de la zarza, en que Dios le dijo: "Yo soy el Dios de Abrahán,
el Dios de Isaac, el Dios de Jacob?" Dios no es Dios de muertos, sino de
vivos. Están, pues, muy equivocados".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.